EL COMERCIAL QUE TENÍA PRISA POR LLEGAR AL SOFÁ

Quizás por deformación profesional llega un momento en que parece que estés analizando cualquier tipo de servicio, de venta, de producto. La realidad es que al final es inevitable pensar en que podrían mejorar en esto o aquello.

Hace unos días y debido a una necesidad personal estuve pidiendo presupuestos a diferentes empresas. Analizaremos el resultado:

Empresa 1. Les llamaremos “Parecemos muy profesionales pero somos de barrio”
Empresa 2. Les llamaremos “ Soy el puto amo, llevamos en esto des de que tu llevabas pantalones cortos”
Empresa 3. Les llamaremos “ Empresa pequeña, muy serios, te paso el teléfono”

 

 

Empresa 1. Parecemos muy profesionales pero somos de barrio

Por ser los que siempre paso con el coche por delante y me consta que hace muchos años que se dedican, entro a preguntar. Me asesoran de manera semiprofesional. No me explican las diferentes opciones y prácticamente no tiene argumentación de venta. Todo lo podemos resumir en un : yo vengo a tu casa y te lo pongo. No me entrega presupuesto y quedamos que ya si eso cuando “el chico” pase por la tienda le dirá que me llame para que se acerque a mi casa. Me dice que le envíe un Whatsapp que así me tendrá en el teléfono y ya me dice algo.
Por la tarde le llamo y le pregunto si sabe algo de cuando podrá venir “el chico”. Me dice que a las 18:30 esta en casa….
A las 19:00 llega el chico. Lanza el cigarro que viene fumando en el coche en el portal de casa y aunque va uniformado le acompaña alguien con MULETA y sin uniforme.
Después de mirarse las medidas me dice que me harán llegar el presupuesto por correo electrónico. Dirección que tengo que apuntarle en un papel roto que lleva en el bolsillo.
Después de dos semanas esperando el presupuesto, y sin tener absolutamente ningún tipo de interés por parte suya…(llamadas?…).

CONCLUSIÓN: QUEDA DESCARTADO. Descartado y directamente en la lista de NO RECOMENDABLES! Poco profesional, no aporta confianza.

Empresa 2. Soy el puto amo, llevamos en esto des de que tu llevabas pantalones cortos.

Una empresa referencia en el sector, muy grande, histórica, me acerco directamente a sus instalaciones. NO HAY NADIE EN RECEPCIÓN!. De hecho, la puerta esta cerrada. Cuando estoy a punto de irme aparece alguien que claramente es de oficinas y me invita a pasar. (aparentemente se sorprende que pueda ser un cliente, cree que vengo a buscar un paquete o alguna cosa así). Me hace pasar a una sala y me dice que avisa a un comercial. Al cabo de un rato viene un comercial (veterano), y me empieza a explicar las opciones. No me argumenta los beneficios más allá de un somos los mas importantes del sector.

Cuando le comento que como quedamos para que venga a mi casa para poder ajustar el presupuesto me suelta un:
“ Yo acabo a las seis de la tarde, tu veras”
Cuando recojo mis gónadas del suelo, me contengo para preguntarle:
– Concretamente a las seis de la tarde quieres salir de mi casa o quieres estar en el sofá de tu casa, para hacerme una idea….
Le digo que tengo que organizarme y que por favor me envíe un correo con las propuestas que hemos hablado, y que ya quedamos para un día
Al cabo de dos días me envía un presupuesto muy genérico y me emplaza a que le llame para ver cuando puede venir para poder ajustarme el presupuesto. No hace referencia a que tiene prisa por llegar a casa para lanzarse al sofá.

No más llamadas, no más correos.

CONCLUSIÓN: Descartados!, no venden, despachan, se preocupan muy poco por empatizar con el cliente, no hacen seguimiento. Imagen muy poco profesional en el trato humano. Grandes instalaciones, grandes y caros dípticos de publicidad, pero muy malos a nivel personal.

Empresa 3. Empresa pequeña, muy serios, te paso el teléfono

Comentando la situación en la puerta del colegio de los niños un padre me dice, “esta gente son muy serios, son muy pequeños, pero hacen las cosas bien, totalmente recomendables” Me da el teléfono. Llamo, le comento que me han dado su teléfono y enseguida me propone cuando puede acercarse a mi casa. Al día siguiente lo tengo en casa. Profesional, rápido, argumenta su producto, me promete pasarme presupuesto al día siguiente y poder empezar en tres o cuatro la instalación.
Efectivamente me envía el presupuesto, dos opciones posibles. Al cabo de tres horas me llama preguntando si había recibido correctamente el presupuesto y si había alguna cosa que no entendía y podía ayudarme.

CONCLUSIÓN: contratado!

El producto, que es lo de menos, era un toldo. Y digo que es lo de menos porqué lamentablemente los dos primeros casos se repiten en tantos sectores que sería muy inocente no pensar que nos puede pasar muchas otras veces.

REFLEXIONES :

Empresa 1: Deberían revisar sus valores, seguramente hay mucha gente que les llama, pero también muchos que los dejan escapar como clientes. Cuidando un poco las formas (no tirar el cigarro en la puerta del cliente), cuidar la imagen (un tipo que no sé si era un trabajador o no pero iba con muleta….
Tener una política de cumplimiento. Si me dices que vas a enviar un presupuesto, hazlo! Y si se te olvida o eres un inepto, siempre puedes intentar arreglarlo, llama!

Empresa 2: No pensar que lo tienen todo hecho. Viven en el pasado, no se preocupan de lo que sucede a su alrededor, no conocen sus defectos ni sobretodo la competencia. Muy poca capacidad de reacción por el tamaño. Pueden tener problemas en adaptarse a cambios en el mercado

Empresa 3: Muy rápidos, profesionales, argumentando beneficios. Quizás deberían potenciar su presencia en las redes sociales. Evidentemente los recomendaré.

abril 19, 2017

Deja una respuesta