El hombre que descubrió que se moría

Aquel día Pepe se levantó antes que tocase el despertador. Todavía era de noche y el silencio reinaba en la casa. Se acercó a la ventana y vio la ciudad como dormía, no pasaban casi coches por las calles a excepción de algún camión de reparto y algún motorista. Le invadió la tristeza cuando se acordó de las últimas palabras que su padre le dijo la noche anterior en el hospital antes de fallecer.

– Hijo, debes saber algo. Esto que estás viendo, morirse, también te va a pasar a ti. De hecho, te estas muriendo. Cada día que pasa, cada hora que pasa, mueres un poco más, y lo jodido del tema, es que tampoco sabes el tiempo que te queda.

Empezó a salir el sol y la ciudad empezó a iluminarse, poco a poco, pero sin pausa el sol hacía que las calles fueran cobrando vida. La gente salía de sus casas, pasaban más coches, niños camino del colegio, algunos con claros síntomas de seguir durmiendo, algunos corriendo con carteras más grandes que ellos.. y el sol llegó a la altura de su ventana. Noto el calorcito detrás del cristal, cerró los ojos y se dejó llevar por ese momento.

Abrió los ojos, su semblante había cambiado por un momento, se vio reflejado en el cristal, estaba sonriendo, había comprendido algo. Su padre le había hecho un regalo, se prometió ser consciente de aquellas palabras cada minuto de su vida….” Tu también te estas muriendo”.

Hay una expresión que deberíamos desechar de nuestro vocabulario, nos hace mucho más daño de lo que nos parece. Las palabras son algo más que palabras, expresan sentimientos, deseos, anhelos, pero también los provocan.

– Como te va?

– VOY TIRANDO….

Debería estar penado por irresponsabilidad e intento de homicidio social y profesional el “ir tirando”. Cambiémoslo por un “luchando cada día por conseguir mis objetivos”. Seguro que todos conocemos alguien que ante la pregunta responde “trabajando mucho”, o si se lo preguntásemos a una madre “de culo todo el día”.

En el mundo de la empresa no podemos ir tirando, es el inmovilismo frente a la innovación, es la rutina ante la creatividad, es el futuro contra el pasado. Cada día, cada segundo hay que pensar en que tenemos por delante el futuro que nosotros queramos, y que para ello hay que tomar conciencia de lo que hacemos , de lo que no hacemos y de lo que deberíamos hacer para acercarnos cada vez más a los objetivos que nos hemos propuesto.

Si dedicásemos un solo momento de nuestro tiempo a pensar que nos estamos muriendo seguramente daríamos mucho más valor a las cosas que hacemos cada día.

NO HAY SEGUNDAS PARTES

enero 25, 2017

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