El jamoncito, la paella y el seca manos que no funcionaba.

 

Primer fin de semana que no llueve ni hace frío además es festivo en Barcelona con lo que la Costa Brava están esperando a la gente con los brazos abiertos. Decidimos ir a la playa a tomar algo de sol y aprovechar para ir a comer fuera.

Paseamos por delante de unos cuántos, sabemos perfectamente dónde no es recomendable entrar, y dónde sí lo es. Vamos con niños así que buscamos acorde a ellos, menú infantil, que estemos cómodos, (nosotros y el resto de gente), y que sobretodo nos den de comer pronto. No entiendo la gente que a les tres de la tarde empieza a buscar sitio, hace cola y se levanta de la mesa cuando yo ya estoy merendando.

Cuando pasamos por delante de uno de los posibles, rápidamente sale Paco y nos pregunta si queremos una mesa, que tiene un menú de 15 euros, bebida incluida y que por ser nosotros, nos pone un plato de jamoncito y embutido que hace el mismo.

Nos sentamos y efectivamente nos trae un plato de jamoncito y embutido mientras nos traen las cartas. Me enseña fotos de su finca de Extremadura dónde hacen la prensada de aceite y decidimos por expresa recomendación suya comer paella todos.

Realmente aunque el restaurante se va llenando comemos muy bien, son rápidos y atentos y al final incluso me invita al café.

Todo magnífico, vistas magníficas, primerísima línea de mar, y aun así me voy con un sabor agridulce del restaurante. Sin duda volveré, a lo largo del verano iremos a ver a Paco y a escuchar (cada vez) como hacen ellos mismos desde el aceite, el jamón y el resto de embutido, pero no puedo evitar las pequeñas cosas que podría cambiar en su restaurante para que fuese todavía mejor.

 

– La calidad / precio del restaurante es excelente, de los mejores de Playa de Aro, pero la percepción que puede tener el posible cliente que nunca ha ido a comer no es ni mucho menos esa. El precio es obvio que es barato, menú de 15 euros cuando esta rodeado de sitios de 20 , 25 y 30 euros que son mucho peores. El aspecto del restaurante podría mejorar, no hace falta que todos los sitios parezcan chillouts salidos de Tailandia lleno de budas por todas partes, pero modernizarse algo, podría.

– Evidentemente el menú de 15 euros y el de 21 son un reclamo para que la gente se siente, pero tiene calidad suficiente para que la gente que quiera comer de carta pueda hacerlo. No lo fomenta, si ofrece el menú y la carta, pero no me habla de lo bueno que puede ser comerme un pescado a la plancha que no sale en el menú, o que hoy les ha llegado unas sardinas buenísimas, etc etc Si lo hiciera tendría clientes que ya no irían sólo por el menú, sino por todo lo demás.

– Muchos restaurantes olvidan el lavabo, y no me refiero a la limpieza, que no es el caso, pero si a que debe estar a la altura de tu servicio. No puede ser que hagas esfuerzos reales en ofrecer calidad, buen servicio, que tengas el detalle de obsequiar a los clientes, y luego no te preocupes en poner al día el lavabo.

– Invierte en el lavabo, la cocina va a ser tu lugar de trabajo, y es posible que el cliente no la vea, SÍ el resultado pero no el espacio, pero el lavabo lo va a ver, SEGURO!, por tanto piensa como hacer que la visita a tu restaurante sea completa. Porque tener un seca manos que no funciona?, no que no saque aire, sino que NO seque. Porqué no tener un papel de suficiente calidad para que no se rompa? Porqué tener un bote de jabón del supermercado en el que además has añadido agua para que dure más?

– Invierte en los espacios que el cliente va a ver, en TODOS!, y ahora estoy pensando en los cientos de restaurantes y bares que he estado. El cliente no puede encontrar la fregona en el lavabo para clientes, el cliente no tiene que esquivar una bicicleta de un cocinero, el cliente no tiene porqué saltar por encima de una caja de bebidas, el cliente no tiene porqué aguantar con un pie la puerta mientras esta en el baño, el cliente no tiene porque aguantar la chaqueta, la mochila, la muñeca el gorro y la bufanda de la niña y A LA NIÑA para que orine “en el aire” para que no toque nada….

– Haz limpieza de todo lo que no sea útil o tenga un sentido en la decoración de tu establecimiento. Al cliente le importa un rábano si eres de tal equipo de fútbol o de otro, si tu hijo ha ganado una medalla en la 4rta regional o es un paquete.

– Vuelve hacer limpieza de tu local, NO ES TU CASA, es tu restaurante, no acumules en él lo que no quieras guardar en casa. Hace años encontré un kayac en el lavabo de un restaurante. Le pregunté al propietario qué sentido tenía y me dijo que simplemente lo guardaba allí porque estaba mojado de cuando lo usaba, que no lo iba a guardar en la cocina no?

– De verdad, y esto es válido para cualquier negocio, acércate a tu competencia y mira que hace y cómo lo hace, quizás verás en ojo ajeno lo que en tu casa también pasa, o al revés te sorprenderás de lo bien que lo hacen y que tu debes ponerte hacer deberes en tu negocio.

 

 

mayo 20, 2018